jueves, 26 de marzo de 2015

Metropolis (1927)



Un presupuesto de cinco millones de reichsmark, con setenta mil de ganancias, un fracaso rotundo en taquillas pero una película para la posteridad, eso es Metrópolis de Fritz Lang. Alemania venia derrotada de la primera guerra y apenas se estabilizaba económicamente de su hiperinflación y se encontraban en el ojo del huracán, después del ’27 volverían a caer en una depresión económica.
La simbología del film es quizá su mejor atributo y mi favorito, me encanta la utilización de los pentagramas, compases y demás como mensajes ocultos, que a simple vista pudieran pasar desapercibidos.
La película trata de la vida del hijo Freder del arquitecto/maestro de la ciudad llamado Joh Fredersen, una utopía con el desarrollo tecnológico con el cual aún soñamos, este un día es perturbado de su jardín por una joven y muchos niños con aspecto humildes, el en búsqueda de la mujer llega al fondo de la ciudad donde se encuentra la clase trabajadora que hace que todo funcione en la superficie, explota una máquina y sale corriendo a contárselo a su padre. Discuten y él toma el lugar de un trabajador. Fredersen tiene nuevos reportes de que algo extraño ocurre con sus trabajadores y le pide ayuda a Rotwang, un científico que lo ayude con el misterio, este descubre que existe una joven que resulta ser la misma que su hijo busca, reúne a las personas luego de su turno en el trabajo para hablar sobre pasajes en la biblia. Rotwang le ofrece una solución crear un clon perfecto de esta joven llamada María para controlar a los trabajadores, Fredersen acepta y el científico rapta y clona a María pero la usa para sus propios fines que es la destrucción de la ciudad. Freder busca a la verdadera María, cuando por fin da con ella es muy tarde ya que el clon hace que la clase obrera cansada de malos tratos destruya toda la maquinaria de las profundidades sin darse cuenta que han condenado a sus hijos a una muerte ya que la ciudad dormitorio de ellos, se inunda por culpa de su propia violencia, estos se dan cuenta de su error y queman el clon. Freder encuentra a María y logran con mucho esfuerzo rescatar a los niños. 

El desenlace ocurre cuando Rotwang vuelve a raptar a María y sube con ella a la cima de una iglesia, Freder la salva y el científico muere en el proceso. Freder luego se convierte en el puente entre su padre y los trabajadores siendo este el mensaje de la película “el mediador entre el cerebro y las manos debe ser el corazón”, una crítica personal de Lang hacia lo que era Alemania en ese entonces. La actuación es muy teatral algo común de la época, los actores sobre actúan para transmitir emociones sin sonido. Aunque muda su banda sonora es de primera, muchos trataron de encontrarle sonido a la película pero ninguno se compara con la original. Lo mas impresionante son las escenografías, se nota muchísimo donde fue a parar el dinero, son grandes, con muchos detalles y te quitan el aliento.
Pasaron 88 años y no deja ni dejará de ser relevante no solo para el cine sino para el arte.

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